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La retinopatía diabética es una enfermedad ocular causada por la complicación de la diabetes que deteriora los vasos sanguíneos de la retina. La retina se encuentra en el fondo del ojo y esta formada por una capa de células nerviosas que tienen como misión captar la luz y enviar señales al cerebro para que éste reconozca las imágenes. Cuando la diabetes daña las paredes de los vasos sanguíneos de la retina, éstas se alteran dejando escapar fluido, formándose otros vasos anómalos y provocando el crecimiento de tejido fibroso. El riesgo de desarrollar retinopatía diabética es mayor cuanto mayor es también el tiempo transcurrido desde el inicio de la diabetes, aunque el momento en que se presenta la enfermedad varía según el tipo de diabetes y el grado de control metabólico de cada paciente. TIPOS DE RETINOPATÍAS Retinopatía de fondo: Es la fase de la enfermedad en la que aparecen los primeros signos clínicos en la retina esto es cuando los vasos sanguíneos sufren alteraciones y presentan fugas de sangre o de fluidos. Esta perdida de sangre o de fluidos ocasiona edemas en la retina facilitando la formación de depósitos (Exudados). La mácula es la parte de la retina que hace posible que veamos los detalles más pequeños y por ello, los edemas maculares representan uno de los más serios problemas para esta enfermedad. Retinopatía Proliferativa: Se inicia cuando los vasos anómalos de la superficie de la retina crecen (neovascularización). Este fenómeno aparece cuando grandes zonas de la retina sufren por el fallo de los vasos sanguíneos (isquemia). Los nuevos vasos anómalos presentan las paredes más débiles por lo que pueden romperse o sangrar más fácilmente. El globo ocular está lleno de un tejido gelatinoso, transparente en condiciones normales, que se llama vítreo. La presencia de sangre producida por la rotura de los vasos anómalos hace que el vítreo su vuelva opaco. A esto lo llamamos hemorragia vítrea que causa de forma brusca por lo general, una disminución de la visión. El crecimiento de nuevos vasos en la fase proliferativa viene acompañado de la formación de tejidos fibrosos que pueden estirar la retina, romperla o levantarla del fondo del ojo dando lugar a desprendimientos en la retina. Pueden desarrollarse nuevos vasos en otras partes del ojo como en la pupila dando lugar a aumento de presión intraocular que ocasiona un glaucoma neovascular, situación crítica de complejo tratamiento. La retinopatía diabética proliferativa es la enfermedad más grave relacionada directamente con la diabetes y que afecta a 20% de los diabéticos y puede ocasionar una pérdida severa de la visión o incluso la ceguera. SÍNTOMAS En su primera fase se produce una disminución progresiva de la visión pero si no se desarrolla un edema macular, la enfermedad sigue su curso sin dar síntomas hasta que se presentan las complicaciones de la retinopatía proliferativa. Las hemorragias que se producen en el vítreo en ocasiones se perciben como manchas que oscurecen la visión, o incluso totalmente. Es muy importante que el enfermo de diabetes sepa que la retinopatía diabética puede estar presente y progresar hacia las complicaciones sin dar síntomas. DIAGNÓSTICO Para detectar la retinopatía diabética basta con un examen del interior del ojo que realizará el especialista, a través de la pupila previamente dilatada mediante la instilación de unas gotas. Este examen se realiza con precisos y modernos instrumentos oftalmológicos. El examen de fondo de ojo debe realizarse cada año en los pacientes diabéticos, para conseguir un diagnóstico precoz de esta grave enfermedad ocular. Comprobando la presencia de la retinopatía diabética, se pueden realizar exámenes más exhaustivos como tomar fotografías en color de la retina o realizar angiografías con fluoresceína. Las angiografías con fluoresceína consisten en inyectar un colorante con fluoresceína en el brazo del paciente y tomar una serie de fotografías. Las imágenes que se obtienen por este método de diagnóstico permiten al oftalmólogo precisar detalles y planificar con exactitud el tratamiento. TRATAMIENTO Algunos pacientes solo requieren de controles periódicos, en otros casos, es preciso establecer un tratamiento para detener el avance de la enfermedad, evitar sus complicaciones y conservar la visión. Tratamiento con Láser: La aplicación del haz de energía luminosa de algunos tipos de láseres sobre los vasos lesionados o sobre la retina, hace que se coagulen las fugas de fluidos o de sangre por lo que esta técnica se llama fotocoagulación retiniana. La fotocoagulación selectiva de los vasos sanguíneos con fugas y de las áreas de isquemia retiniana, tiene como objetivo impedir la formación o el crecimiento de vasos nuevos anómalos (neovascularización) y por lo tanto desactiva los mecanismos que dan lugar a complicaciones graves. El diagnóstico precoz de la retinopatía diabética en sus primeras etapas con el adecuado tratamiento con láser, puede retrasar el ritmo de pérdida de visión, mantenerla e incluso mejorarla. Tratamiento Quirúrgico: La vitrectomía (cirugía endocular), técnica quirúrgica por la que se extraen las hemorragias vítreas, las proliferaciones fibrosas de los vasos anómalos y trata los casos más complejos de desprendimiento de retina. LA PERDIDA DE VISIÓN EN PACIENTES CON RETINOPATÍA DIABÉTICA PUEDE SER EVITADA EN GRAN MEDIDA, TENIENDO EN CUENTA QUE PUEDE ESTAR PRESENTE INCLUSO EN AUSENCIA DE SÍNTOMAS. Con la vigilancia médica adecuada, el oftalmólogo puede empezar el tratamiento antes de que la vista se haya visto seriamente afectada. Existen procedimientos altamente efectivos en el tratamiento de la retinopatía diabética, realizados por cirujanos oftalmólogos altamente especializados y expertos en estos tratamientos. |
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